Los alemanes son tan inteligentes. Solo miren a los grandes pensadores: Goethe... Hegel... Nietzsche. Esa Selva Negra tiene algo. ¡Es tan profunda!

Los alemanes están verdaderamente en contacto con el medio ambiente. Saben todo acerca de la ecología y el reciclaje. Los alemanes inventaron el Partido Verde.

Respetan las más antiguas tradiciones. Desde hace 500 años fermentan la cerveza según la receta antigua, sin aditivos ni conservantes.

Si yo tuviera un novio alemán, pelearíamos sobre el existencialismo. Y beberíamos sólo cerveza orgánica, pura.

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Pero los alemanes son también artísticos. Berlín siempre atrajo a los bohemios, desde Christopher Isherwood a David Bowie, desde Nina Hagen a JFK. Todos los grandes nombres han residido aquí. La contra cultura es tan apasionante, con drag queens y cabarets, salones y happenings, y schawarmas turcos toda la noche.

Los alemanes son tan tolerantes, tan abiertos de mente. Toman sol desnudos en el parque, beben cerveza en el cine, y comen papas fritas con mayonesa. Son tan progresistas. La autopista no tiene límite de velocidad, sólo “fun fun fun”. Los alemanes lo llaman “Fahrvergnügen”, el placer de conducir.

Los alemanes son tan cultivados, con todos sus museos y salas de conciertos, universidades libres y jardines cerveceros.

Si yo tuviera un novio alemán, cada día sería una performance artística. Podríamos ir a galerías y hablar de Dada por 15 minutos. Podríamos comprar un sintetizador y fundar una banda New-Wave, y permanecer “Forever Young”.

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Los alemanes son sexys. Son abiertos y sofisticados. Lo prueban todo, incluido el tener un alcalde gay.

Los alemanes son verdaderos. No necesitan ir al gimnasio, no necesitan moda, ni siquiera desodorante. Tienen una gran confianza en sí mismos desde que ganaron el Certamen de Eurovision.

Berlín ha sido siempre revolucionaria. Cada 1º de mayo manifestan en las calles. Queman barricadas y oponen resistencia a la globalización. Los anarquistas son tan cool. ¡Nos veríamos tan bien juntos!

Si yo tuviera un novio alemán, él sería político: antiracista, ecologista, proaborto y vegetariano. Y tendríamos muchas amigas lesbianas.

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Después de todas estas fantasías, yo decido seguir mis sueños. Así que me compro un pasaje de avión para Alemania. Pero antes de abandonar Canadá me conecto a internet y arreglo tres citas para conocer alemanes. Entonces vuelo a Berlín y me encuentro con mi primera cita.

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Oh, mi cita está aquí. Sí, que la paz sea contigo también. Chau. Perdón un momento. Un amigo me estaba comentando acerca de un show de diapositivas sobre Cánada. Tiene que ser maravilloso estar allí. Siempre he soñado con vivir entre los indios. Podemos aprender tanto de ellos.

En la cultura asiática me siento como en casa. Son mucho más amables que los alemanes. Son tan dulces y tan dedicados, casi como niños.

Siguiendo las líneas de energía de la Tierra se pueden escalar las cimas más altas sin esfuerzo alguno, como si fueras un animal. Y ese monje, que se fue un día, completamente solo, y que siguió las líneas de energía de la Tierra, escalando la cima más alta, y desde allí, directamente al cielo. Pero estoy seguro de que eso sucede todos los días en Thailandia.

Tienes que retener tu semen y respirar la energía directamente con tu corazón. Entonces tus orgasmos podrán durar 45 minutos y más. Es maravilloso. Ustedes los asiáticos son algo completamente especial. Puedo sentir tu aura. ¿Vos también?

2ª Cita

¡Los cabellos asiáticos son sencillamente fabulosos! Quiero decir, pelo negro, largo y lacio que va tan bien con Versace. ¡Es un sueño! Y con la raya al medio, ¡guau! Deberías dejarte crecer el pelo, así podríamos hacer cosas fabulosas con él.

El año pasado estuve en la fiesta “Black and Blue”. ¡Fue fabuloso! Pero lo mejor fue ese vietnamita bajito. Él tenía una piel super lisa y fina, y un acento tan dulce, ¿entendés? Me encantaba observarlo en la cocina. Cuando él cortaba cebollas, se ponía así… ¡Muchísimo mejor que los tipos de “Duelo de cocina”!

En las fiestas sexuales de Berlín, los pocos asiáticos que hay parecen azafatas de avión. Pero allí nunca hay suficientes. Supongo que sus escalas son demasiado cortas. Una vez se la chupé a un tipo muy dulce de Singapur. De repente, el celular sonó. Y yo continué chupándosela y él hablando a su colega en chino o algo. Estoy seguro de que hablaban de mí, pero me da igual. Yo seguí chupándola y él charlando. Los asiáticos son super populares aquí. No hay tantos, y no es tan fácil conseguir uno. Todos los asiáticos que conozco tienen millones de amantes.

3ª Cita

¿Qué? Sí, yo te llamo. Mierda. En Hong Kong estaríamos mejor. Allí no existen las huelgas. No hay ni siquiera ayuda social. Un pueblo trabajador estos asiáticos. Dale a un asiático 2 yenes y 10 sacos de arroz y ¡listo!, ya te han montado una multinacional, ¿eh?.

Tengo un colega de negocios en Toronto que tenía un “boyfriend” indonés. Él le había pagado todo: comida, educación, alquiler. Para él, eso era verdadero amor. Después de tres años, el tipo se convirtió en ciudadano canadiense, y se acabó el “boyfriend”. Ni siquiera un “boy”. La operación de cambio de sexo la pagó la seguridad social canadiense.

Tengo en mi departamento otra habitación que suelo alquilar a estudiantes. Por supuesto sólo japoneses, que son limpios y pagan a tiempo. El mejor fue el del año pasado. Nada de olor a comida, siempre tranquilo, ¡un limpia baños perfecto! Fue una pena… Encontró un trabajo de internet en Munich. 60.000 al año, ¡netos!

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Después de tres decepciones, un amigo me dio un consejo. Dijo: "Estás mirando a los tipos equivocados. Conozco a alguien que sería perfecto para vos. Confiá en mí. Dejálo en mis manos.”

Intento tener una mente abierta. Quizá podamos ir a tomar unas cervezas con salchichas. O podemos visitar un show de esos drag-anarquistas. Él tiene un acento lindo…

De acuerdo, es bajito, moreno y no es alemán. Es kurdo. Pero no está tan mal como yo pensaba. Él no vive escondido y no le gustan los schawarmas.

Él es inteligente, político, y orgulloso de ser gay. Quizá no es el alemán de mis sueños. Pero tal vez sea algo mejor.

Un kurdo de Alemania y un chino de Canadá. Somos quizá como dos imágenes de un espejo: opuestos y a la vez iguales.

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My German Boyfriend

Dos años más tarde

INVIERNO EN HAMBURGO

Todavía extraño Berlín, incluso ahora. Hice tantos amigos durante el rodaje. La ciudad está llena de gente como yo, jóvenes artístas de todo el mundo. Hice contínuamente nuevos amigos, incluso sin proponérmelo.

Me mudé a Hamburgo para vivir con mi novio verdadero. Pero aquí es mucho más difícil hacer amigos regulares. El idioma es mi mayor problema todavía hoy. Puedo expresarme, pero no puedo seguir las conversaciones casuales. Cuando voy a fiestas, los chistes se me escapan. A veces simplemente me río y no digo nada.

Lesson Twenty.

“Me alegro de haberle conocido”.

“Espero volver a verlo pronto”.

“¿Tiene usted mi dirección y mi número de teléfono?”

“Es una pena que usted no hable su propia lengua”.

Salgo por ahí y soy el único asiático en la sala. A veces me siento como alguien especial, como un invitado que viene desde lejos. Otras veces me siento extraño, como si hubiera invadido la casa de alguien.

(Siempre serás un extraño aquí)

(Serás un extranjero)

No hay ninguna Chinatown en Alemania. No hay fideos después de la medianoche, y tampoco panecillos cocidos por las mañanas. Ningún niño que se parezca a mí. Extraño sentir que pertenezco... ser solamente otro más.

“¿Pero de dónde venís realmente?”

Hace mucho que no hablamos. Supongo que te he estado evitando, como he evitado todo el proyecto del film. La gente me pregunta cuando lo voy a terminar. Me está tomando más tiempo del que yo pensaba.

PRIMAVERA EN BERLÍN

Según el guion, yo me había enamorado de una persona de color. Pero no sucedió realmente así.

Dijiste que nunca habías sabido si estabamos actuando o no. Ni yo mismo lo sabía. Pensaba que podía actuar, simular. Pero no soy bueno para simular... y quizá sea mejor así.

Miro esas imágenes y no puedo recordar cómo me sentí una vez. Todo parece ahora tan lejano. ¿Cuánto fue real? ¿Cuánto fue una fantasía?

Sólo sé una cosa: quería pasar más tiempo contigo. Quería ver hasta dónde llegábamos. Pero el rodaje terminó y mi tiempo se esfumó. Estaba dejando Berlín y volviendo a mi novio verdadero.

VERANO EN HAMBURGO

Nos casamos para que yo no tuviera que abandonar Alemania. Pero era más que eso.

Ya estoy harto de dejar novios detrás de mí. Esta vez quería ser persistente, quería ver qué ocurría si le daba tiempo para que creciera.

Él confió en mi cuando me alejé...

y también cuando volví.

¿Fuiste vos o fue Berlín lo que yo amé? No hubo nunca tiempo suficiente para averiguarlo.

Mi verdarero novio no es como el del guión. Pero a veces la realidad es mejor que la fantasía.

Traducciones al español: ArgenKINO y Enrique Bernacchini